LA SOMBRA 2
Es la sombra, nuestra propia faz
aquí sin disfraces andamos a nuestro propio paso
ella nos sigue desde el amanecer hasta el ocaso.
No tiene distingo alguno, siempre será oscura
no por negra te traicionará, no por blanca te distinguirá
ella es la magia de la luz sobre nuestra piel.
Viene la oscuridad, y sin luz no se refleja
pero si hay un destello luminoso
arremete con ira contra tí... o paciente espera...
¿Quién no teme a su propia sombra?
¿Somos acaso inmunes a ella?
No perdona, y su oscuridad no es maldad
es sólo un reflejo de lo que nos persigue.
Navegaremos en sueños cada día...
creeremos tocarla con nuestras manos
pero aún así es esquiva, se diluye
y aparece veloz cuando te apartas.
Sigue mi sombra mi sendero...
sigue mis huellas borradas en la arena
vivirá aquí conmigo hasta ese salto gris
el que nos mostrará un camino luminoso
pero será ella, nuestro verdugo,
también será quien nos redima.
Busca la sombra que te toque...
no podrás esconderte de ella
llegará a donde vayas, donde te encuentres
arrodillado aún estará contigo
aún sobre tu tumba no hará ruido
y marchará sólo una vez... que te hayas ido.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 24/12
Es la sombra, nuestra propia faz
aquí sin disfraces andamos a nuestro propio paso
ella nos sigue desde el amanecer hasta el ocaso.
No tiene distingo alguno, siempre será oscura
no por negra te traicionará, no por blanca te distinguirá
ella es la magia de la luz sobre nuestra piel.
Viene la oscuridad, y sin luz no se refleja
pero si hay un destello luminoso
arremete con ira contra tí... o paciente espera...
¿Quién no teme a su propia sombra?
¿Somos acaso inmunes a ella?
No perdona, y su oscuridad no es maldad
es sólo un reflejo de lo que nos persigue.
Navegaremos en sueños cada día...
creeremos tocarla con nuestras manos
pero aún así es esquiva, se diluye
y aparece veloz cuando te apartas.
Sigue mi sombra mi sendero...
sigue mis huellas borradas en la arena
vivirá aquí conmigo hasta ese salto gris
el que nos mostrará un camino luminoso
pero será ella, nuestro verdugo,
también será quien nos redima.
Busca la sombra que te toque...
no podrás esconderte de ella
llegará a donde vayas, donde te encuentres
arrodillado aún estará contigo
aún sobre tu tumba no hará ruido
y marchará sólo una vez... que te hayas ido.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 24/12
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