LA CASCADA L3R
Ayer hablamos de las prisas,
todo a la carrera, sin detener nuestros ojos
la cascada de nuevo arrogante y soberbia
ella sí debe llevar prisa siempre
tiene que llenar vacíos
abonar terrenos, llenar de vida el campo
panzas hambrientas vienen tras ella,
la toman de su fuente, tal vez llegará el día
en que no le permitan cumplir su cometido
y termine triste en medio de tuberías de metal
que se roban de a poco su velocidad,
aquélla que le fué entregada para dar
para llenar el paraíso de verdores...
Hablamos de amar con franqueza...
tal vez nunca nos miramos a los ojos
nunca hemos pedido un perdón
alguien ha llorado tanto que ya se ha olvidado,
o nunca hemos dado una mano
sin la hipocresía que nos asiste
pues la soberbia puede más que la bondad.
La enredadera ama la cascada...
sus brotes quisieran arroparla
se extiende desde su rocosa estancia
sin importar hacia dónde va...
quiere asirse de algo, la brisa es su ayuda
el sol es la fuente que la nutre y alienta,
pero en la cascada está la razón de su existencia.
De nuevo, silenciosas y fuertes
tan calladas y tan amadas ellas esperan;
los besos de la cascada son un motivo
las enredaderas son su esperanza,
el canto del mirlo sobre su pecho
es una alegría sincera, en silencio
agradecida sólo espera que alguien pase
será la escalera de un continuar...
La roca, es el corazón de la madre...
dentro de su alma están todas sus abundancias
es aquí donde al fin, un poco reposada
llegarán las aguas que nos agitan,
despacio, sobre su falda besaremos
sin afanes
ya una vez saciada;
la cascada continúa como una serpiente
pero sin veneno, pacífica y solitaria
en búsqueda del único anhelo que le queda
llegar a ese mar donde reposarán
todos sus sueños.
He descubierto que el rostro aparece
cuando ella besa las profundidades
cuando despierta la magia,
y un maravilloso iris de bellos colores
se nos parece al sembrador de vida en el desierto
y sólo callamos un instante,
comprendemos que sin ese sueño nada somos
y que sólo existimos y seremos felices
cuando lo hayamos aceptado en nuestras vidas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 24/12
abonar terrenos, llenar de vida el campo
panzas hambrientas vienen tras ella,
la toman de su fuente, tal vez llegará el día
en que no le permitan cumplir su cometido
y termine triste en medio de tuberías de metal
que se roban de a poco su velocidad,
aquélla que le fué entregada para dar
para llenar el paraíso de verdores...
Hablamos de amar con franqueza...
tal vez nunca nos miramos a los ojos
nunca hemos pedido un perdón
alguien ha llorado tanto que ya se ha olvidado,
o nunca hemos dado una mano
sin la hipocresía que nos asiste
pues la soberbia puede más que la bondad.
La enredadera ama la cascada...
sus brotes quisieran arroparla
se extiende desde su rocosa estancia
sin importar hacia dónde va...
quiere asirse de algo, la brisa es su ayuda
el sol es la fuente que la nutre y alienta,
pero en la cascada está la razón de su existencia.
De nuevo, silenciosas y fuertes
tan calladas y tan amadas ellas esperan;
los besos de la cascada son un motivo
las enredaderas son su esperanza,
el canto del mirlo sobre su pecho
es una alegría sincera, en silencio
agradecida sólo espera que alguien pase
será la escalera de un continuar...
La roca, es el corazón de la madre...
dentro de su alma están todas sus abundancias
es aquí donde al fin, un poco reposada
llegarán las aguas que nos agitan,
despacio, sobre su falda besaremos
sin afanes
ya una vez saciada;
la cascada continúa como una serpiente
pero sin veneno, pacífica y solitaria
en búsqueda del único anhelo que le queda
llegar a ese mar donde reposarán
todos sus sueños.
He descubierto que el rostro aparece
cuando ella besa las profundidades
cuando despierta la magia,
y un maravilloso iris de bellos colores
se nos parece al sembrador de vida en el desierto
y sólo callamos un instante,
comprendemos que sin ese sueño nada somos
y que sólo existimos y seremos felices
cuando lo hayamos aceptado en nuestras vidas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 24/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario