VIOLÍN (91)
Así como lloras,
en silenciosa noche
y llenas espacios
con tu llanto mágico...
Violín encantador,
mariposa moribunda
en mis tristezas:
¿puedo callar sentires
si el alma muere?
Triste vida la del hombre
que agoniza
cual planta solitaria
sin el riego de tus besos
o la salubridad de tus lágrimas.
Debes callar siempre mujer...
¿Aún no te has dado cuenta?
¿Quién te dijo que el amor existe?
¡Sólo en tu afiebrada cabeza!
Deja que lloren las notas
sobre tu blanco rostro...
La palidez asoma insistente
en tu fría ventana
y se vuelve tibia
con la luz de las mañanas...
Recuesta tu cansado cuerpo
sobre un cojín de seda,
que se adormece contigo,
con los labios
que aún no han sido besados
por quien amas,
y de aquéllos que se alejan,
que se esfuman
junto al silencio
de las notas que callaron.
Deja que cante el violín
sus lloronas notas...
Déjalo dormir contigo,
tal vez no haya un mañana;
permite que sus aires
te besen y te consientan
mientras tus lágrimas mueren
empapando de sales de amor
tu perfumada almohada.
Si tienes que llorar, !hazlo!...
Riega tus flores antes que se alejen
que vuelen sus esporas,
en el pico de un colibrí errante,
y sus perfumes escapen de tus manos
junto a los besos que nunca llegaron.
Escucha esa melodía,
que duerma con el silencio
mientras gimes agotada,
mirando la luna enamorada
que te ilumina y te besa
con sus ardientes rayos.
SHEILA
Barranquilla, mayo 28/11
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