domingo, 31 de julio de 2011

QUE SUENE EL VIOLÍN (52)

QUE SUENE EL VIOLÍN L1R (52)



Los otoños me llenan de nostalgia...
Volaron sus hojas con las aves blancas,
la melodía empieza, su cadencia es armoniosa,
hay tintes de aurora entre mis manos, ojos tristes,
el muerto está ahí, no entona cantos al amor
se posa lánguido en medio de la hojarasca y la roca.

Acaricia el cóndor que aparece en sueños
sobre la marea acosadora y fúnebre.
La fiebre que levanta tempestades ha huido,
sus hojas cayeron, no llevan tu afán,
quedó entre rosas deshojadas,
junto a guijarros del camino 
con nostalgia en la mirada...

Sones interminables, velas encendidas,
café caliente, chocolate espumoso
se desvanece en silencio en nuestra boca
con aquél nudo que suele agitar nuestra garganta,
en tanto la música tocada por otros,
continúa su ritmo interminable.

Murió el encino con sus gajos,
se fueron las sonrisas con el violín,
ya no hay manos que toquen.

Abandonado se encuentra en su esquina
aquél, el de siempre y por siempre
sobre el oxidado gancho en la pared...

Tarde de colores arrebolados
al turbio gris de atardeceres mustios
adornan el ocaso.

¡Madera!... no silencies...
Se acerca el amanecer entre la bruma
y se desvanece en el lago cristalino,
ahí extiendo mis alas y me entrego a ti
con suspiros de luna clara
violetas encendidas 
y el llanto de un violín.

SHEILA
Barranquilla, julio 7/11

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