sábado, 30 de julio de 2011

ISABEL (165)


ISABEL (165)
Publicado pors en marzo 30, 2011 en 4:30pm

Mi dulce y querida amiga Chavita:
¡Cuánto tiempo sin verte ni escuchar tu cantarina voz
de cascada resplandeciente sobre mi vida!.

Te cuento que en el momento de escribirte,
una gran inquietud me embarga...
Observo una imagen en el espejo,
Él me mira silencioso y presencia mi deshoje
en el deambular de una vieja alcoba.

Diviso una sombra... ¿es mi sombra?
Tal vez lo sea... 
Su mirada siempre empañada
me observa ligeramente,
y en el temblor de sus pequeños labios
ha esbozado una sonrisa.

Estoy observando calcetines azules,
una fotografía de mi niño en el tocador,
¡mi bebé me mira tan enamorado!,
está sobre un viejo escritorio de madera
y se aferra tembloroso a una lámpara de metal.

Te he de contar que los ruidos son los mismos...
Las miradas no cambian, 
los ladridos a veces me ensordecen
pero la indiferencia... ¡ésta sí que me hace daño!

Acabo de terminar mis faenas...
Debo empezar las nuevas... ¡tú qué bien lo sabes!
Casi con gritos a una criada
trato de desenvolverme bien en las mismas,
en tanto el laberinto que camino
me lleva a una salida...

¿Cuándo puedo verte?,
Sé que aún vives muy ocupada
que cambias nuevos y hermosos pañales,
y que tu preciosa vida
se desenvuelve entre tu silla de madera
y servir,
¡siempre servir mi querida amiga!

A veces siento que me has olvidado muy rápido...
¿Recuerdas nuestros recorridos por los arenales?
Pasajes de nuestra vida
consumidos entre sonrisas y añoranzas.

Ya no escuchamos
la amorosa música de nuestra época
ni sonreímos juntas por todo y nada,
ni empapamos nuestras faldas por nuestros chistes
hasta reventar  en sonoras carcajadas.

Ya ves mi dulce amiga,
aquí quejándome
mientras tú siempre feliz
en tu eterna estancia...

De nuevo te invito a casa...
No dejes para más tarde,
mira que el tiempo acosa,
que las rosas negras también se deshojan
y caen silenciosas
entre la suciedad de la tarde...

¡Ya no importa cuántas veces contradigas mis palabras!,
No tengo ánimo para apodos que te incomoden,
sólo quiero hacerte un pequeño encargo:

Tráeme una rosa roja tejida por tus manos,
una que desangre en amores,
y nos recuerde a las dos
¡que siempre los amamos!


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, marzo 30/11





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