sábado, 30 de julio de 2011

MI CONFESOR (161)



MI CONFESOR (161)
Publicado pors en abril 4, 2011 en 10:00pm


Estoy en un jardín extraño para mí...
Pálidas flores sin nada que contar,
se aferran a un amor ilusorio y fugaz.
Cual novia abandonada me entrego
y me abrazo a mi soledad.

Siento la brisa fresca entre mis pétalos,
que desean volar a tu encuentro
¡más no puedo!,
es imposible desarraigarme del huerto,
las espinas torturan mientras trato de vencerlas,
es grande el desconsuelo y la angustia afana.

¡No te espantes!
No preguntes nada, sólo escucha...
Huele un poco mi perfume,
no es tan exquisito como quieres,
pero es la franca esencia de mi corazón
que te envía un te quiero
y te dicta frases verdaderas
donde no hay engaño ni mentira.

No me dejes plantada,
soy una sencilla flor de verano.
¿Alguien además de mí
te lo dijo alguna vez?

Es el destino quien te colocó en mi espejo.
¿A quién he de contar que me prendí de ti?
¿Que como hiedra me detengo en tus brazos,
recorro tu cuerpo con olor a canela fresca,
atrapo tu cuello,  y en tu boca guardo mi último aliento?

¿Quién te envió al rincón de mis poemas?
Hermoso diamante en bruto
te castigo a escuchar.
Deberías reír un momento conmigo
por cada tontería que invento
para estar contigo.

Sembrada entre verdes hojas 
he visto miradas oscas, apuradas
y pregunto: ¿con quién será?

Un buen castigo has recibido,
¿ves que también duele el olvido?
¿que la traición tiene olor,
 color y sabor a muerto fresco?

Qué bien sentir el dolor ajeno
y que nuestro efímero ardor
no se pierda entre la bruma de los días
y la añoranza del ayer.

Falsas promesas quedaron
entre la cizaña del camino.
Hipócrita amor basado en el dinero,
billeteras de colores que brindan amores,
pero desnudan y entristecen a un alma buena.

Quedarán tus lágrimas guardadas en letras
que esconderé en el rincón de las delicias
y los sueños rotos.

¡Qué importa! 
Develé mis cortinas de humo.
Mañana caeré torpemente en mi camino,
¿alguien más me podrá pisotear?

Abonaré senderos con lágrimas,
perfumaré sin molestar a nadie,
y para lo que nací: flor perenne,
flor sencilla sin color:
si te yergues hoy,
¡que sea en brazos de mi confesor!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 4 abril/11

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