LA PRINCESA (60)
Me llamaron los rosales,
los guaduales mecidos por la brisa.
El sol me veía al rostro...
Su esplendor era divino,
oro sobre los cerros
el único tesoro verdadero.
Busqué de nuevo el encino
el más alto y hermoso,
donde mis ojos te divisaran
y tu voz escuchara...
El llamado de la brisa
el aroma de los resedales
te hicieron dar la vuelta.
el aroma de los resedales
te hicieron dar la vuelta.
Inicié de nuevo un errante vuelo,
el interminable viaje por la vida...
¡Sol, quémame!... ¡rosa mi piel!
Ardo de amor sin consentir.
Eres tú mi verdadero amor...
Sé el volcán que penetre hasta mí
que se derrita entre la nieve fría
y se entibie en mi corazón...
Acércame voz,
a esa eternidad tuya
a esa eternidad tuya
que se mueve entre la clara luna
que nuevamente me desvela
SHEILA
Barranquilla, junio 29/11
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