domingo, 31 de julio de 2011

LA LOCA (82)


LA LOCA [10] L4R (82)

La loca decidió que se vestiría de gris,
un gris que no la delatara.
Allí en medio del verdor del bosque,
con el beso del azul del cielo
lo esperaría...

Se preparó para su último canto,
el más melodioso que llegara a su oído,
que le mostrara que Él era un sueño vívido;
el encanto en el anochecer de sus días.

Agitó sus alas, vio al horizonte,
y con su pensamiento,
que la adormecía con dulzura
y la dejaba perderse en sueños
en su eterna soledad,
inició su melodía...

Era tan bella y tan simple a la vez
que otras aves se acercaron;
quisieron danzar con ella,
pero la mirla no quería otra compañía,
deseaba la soledad de su tiempo,
el que la mantenía asida fuertemente
aferrada con sus dedos,
al verdor de su olivo.

Descansó un momento...
Limpió sus plumas nuevamente,
quería verse hermosa para Él.
Sus cetrinos ojos nunca lo divisarían,
estaba perdido en su mundo de papel,
y el amor del ave  en su lánguido canto
finalmente agotada, descansó  y durmió...

Una avecilla de colores que pasaba
solo dijo: ¡pobre ave loca!
¿Cree que alguien escuchará sus cánticos de amor?
¡Tal vez la luna escondida en sus eclipses,
o tal vez el sol que con sus rayos la ilumina!

Mientras decía esto…
Alguien la elevó sutilmente,
estampó un beso en su pico
y voló... voló... y  voló…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Junio 11/11 




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