CAUTIVA (43)
Cautivo está mi corazón,
no hay espacios para recorrer,
mi tiempo es tuyo aunque aunque no lo creas,
suspiros envío desde el amanecer,
pues los sueños tristes se acabaron
desde que te vi aparecer.
desde que te vi aparecer.
No importa si la alondra o el jilguero
si la lluvia o el sol,
si las miradas hoscas,
si los turbios días...,
me importa tu hoy con el mío.
Tu perfume a veces tan lejano,
invita mariposas a volar en mi pecho,
más arribo a tu jardín y te marchas,
si deseo hablar contigo te escondes.
¡Qué triste acuerdo en las penumbras!,
más aún así, mi corazón te nombra.
Es tiempo para compartir instantes...
Segundos que añoro detener.
¡Vida mía, amor mío ingrato,
no dudes de mi amor por ti!
Déjame seguir soñando madrigales,
creer que la luz nueva eres tú,
que la vida tiene tintes violeta,
y el tiempo se detiene para mí
al juntar mis pupilas con las tuyas.
al juntar mis pupilas con las tuyas.
Mira que no estaba muerta,
ahora la vida se adorna de flores nuevas
en un jardín con tu aroma.
Tus ojos en los míos son luciérnagas
que encienden y apagan velozmente
y así se van en medio de un beso
hacia praderas verdes encendidas
de pájaros en vuelo.
que encienden y apagan velozmente
y así se van en medio de un beso
hacia praderas verdes encendidas
de pájaros en vuelo.
Nos veremos sin mirarnos,
nos besaremos sin tocarnos...
Seremos uno con el pensamiento.
Nuestro amanecer es una sonrisa nueva,
una motivación para seguir adelante
sin importar los cardos ni sus venenos,
sino creer que el amor es compartido
entre los dos, sin más enredos.
entre los dos, sin más enredos.
Con un brindis de cuerpos añejos
en la exquisitez de nuestros tiempos,
en el instante preciso,
libaremos sus ricas esencias
SHEILA
Barranquilla, julio 13/11
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