1
Sí rumba y el buche como un tambor
las rodillas no me
aguanto
ni los ojos de mi amor.
2
La luna está de coqueta:
¿Será que ha visto al sol?
Asoma a
medias
por entre las nubes que pasan y pasan
sobre el relámpago y el rayo,
pensando que tal vez un día,
se encuentre con el amor.
3
A Dios lo conozco desde que pude abrir los ojos
y lo vi en
los de mi madre...
4
Quiero hablar de ti
fuente de cristal que baja por la montaña,
como si hablara de la madre
que me formó en sus entrañas.
5
A veces pienso que tus palabras son para mí,
luego mi
estrella se apaga y me voy a dormir.
6
Dios mío que no abandone mis sueños
porque tú nos llevas
hacia ellos.
7
De un parpadeo a otro,
la vida nos puede cambiar,
por eso,
es mejor creernos grandes de rodillas,
que elevados cual palmera en la montaña.
8
Algún día, en el jardín de la inocencia,
nos encontraremos
otra vez,
sin importar el tiempo que haya transcurrido,
porque todo será
presente.
9
El coco ni se enteró de lo alto que estuvo...
pero a él no
le importó caer,
porque al fin y al cabo en el silencio,
se convirtió de nuevo
en palmera.
10
Toda acción corrupta
se convierte en buena
cuando es
legalizada.
11
Está el mirlo cantando con todo su furor
y sé en mi corazón,
que estás conmigo mi amor.
12
Cada obra elaborada a mano
lleva un trozo de alma del
artesano.
Desde Colombia con amor.
13
Despertar, pellizcarnos y sentir la vida,
hoy es un comienzo
que nos llevará al mismo lugar sin poder evitarlo.
14
¿Estamos optimistas, tristes, acongojados?
No importa el
estado en que nos encontremos
mientras la vida sea un río violento
cruzando por
los senderos de nuestro cuerpo.
14
Un café a la esperanza, al desafío,
a pedir porque se crucen
buenas personas en nuestro camino
y que las flores y los frutos sean
compartidos como debe ser.
15
Por mis hijos doblo las rodillas
y por ti siembro una
semilla,
y ruego porque los corruptos reciban castigo
y los justos nos
gobiernen.
16
¡Ánimo, con verraquera!
Llegará el día en que nada duela,
pero mientras tanto,
nos toca aguantar los vejigones en los pies.
17
No siempre
será así Kevin Cepeda,
llegarán días de lluvia como la de anoche
y días tan
claros y bellos como el de hoy.
17
Por la mansa quebrada de tu mirada
pasaron mis días y mis
horas,
y en los instantes en que lejos de ti me encontraba,
fuiste el mar que
por mis ojos bajaba...
Te amo madre
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio/17