sábado, 26 de agosto de 2017

ERA TAN BELLO (15)

ERA TAN BELLO (15)

Siempre inspiraba
a una canción trepada en la boca,
con los brazos abiertos la sonrisa loca
y el corazón palpitando,
como queriendo salir de su resguardo.

¡Era tan bonito su rostro!...
Las cejas parecían arcos inmensos
por donde pasaban todas las cosas bellas de la vida
y se quedaron en su estación un día,
abriendo la puerta al sol
sin entenderlo siquiera.

Su boca guardaba hermosas joyas
y de su lengua sólo salían palabras de ánimo
que las repetía con un te quiero
que brotaba dentro de sí
pegándose en el alma.

Su cuerpo parecía el de un caballo fino,
su estampa sobre la cuesta con un ocaso anaranjado
ansiando del amor una estadía
en el lomo ancho y fino de su potranca.

¡Era tan bello mi amor!...
Tendré que ver los desechos de la flor,
tener fortaleza para saber que eso somos:
Un poco de brisa marina entre los ojos
y una perla tras otra llenando el mar.

¿Qué ha quedado de ti?

Vives en el recuerdo que te ama,
en el despertar del Rey en las mañanas,
en el ave que canta su madrigal
en tanto asomo a verte y escucharte
desde mi ventana.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 26 08 17




viernes, 25 de agosto de 2017

DE TI (16)


Sacarán a un ave de su tumba,
mostrarán su hermoso cuerpo
fundido en la tierra,
y sus huesos nos contarán la historia
de un dragón que pasó la esquina
y acabó con los sueños
de todos quienes amamos sus plumas
y ese canto alegre en las mañanas.

DE TI (16)

Todo lo que viene de ti es perfecto,
los colores, los silencios y los ruidos;
el frágil espacio entre vivir y morir,
 la sensación de vacío
que se llena con el recuerdo,

el instante del pimpollo, el aroma;
la flor abierta al colibrí entregando su amor,
y tú, que me das ánimo para continuar,
me dejas el mar para que recuerde
que somos olas que vienen y van
en un tiempo infinito.

De ti me amaña todo,
la espuma entre las olas
y el color que estampa el sol
reflejado en ese mínimo de vida,
hasta que explota y se funde
con todos los vientos
y todos los aires que nos habitan.

Todo viene de ti, hasta el dolor
para que te hallemos,
pues ahí se contempla
que la paciencia de la roca
guarda dentro de sí el llanto del cielo
para convertirlo en diamante
en el fondo más oscuro y silencioso
donde nada lo puede tocar
nada más tu amor,

tus manos que lo abrillantan y pulen
para que luzca la vida
en la barca sin regreso
que pasa y pasa entre las sombras.

Raquel Rueda Bohórquez
25 08 17


EL MAR Y TÚ (17)


EL MAR Y TÚ (17)

Cierto día inicié a caminar sin ti,
dibujé en el viento una canción
y en el espejo se borraron mis lágrimas.

Cierto día
desperté y vi el mar,

volví a caminar
y vi a un alcatraz
cruzar ante mis ojos,

un mirlo hizo estación en un árbol
tan cerca de mí,

que sabía que eras tú, mi amor
quien bajabas a consolarme.


Raquel Rueda Bohórquez

25 08 17

jueves, 24 de agosto de 2017

SOY PARTE DE (18)

SOY PARTE DE (18)

Dicen que soy parte de la garza,
de las plumas oscuras ocultas en sus guías
y del viento que nace en la montaña
para crecerse luego en la ola del mar.

Dicen que soy el gorrión en tu ventana,
que a veces me da por navegar hasta tus ojos
y te vas en medio de mis galas,
al rincón más oscuro del pino
donde descubres el amor
entre lloros de cigarras.

También han dicho,
que del espejo soy el lago
pintado en  la melancolía de una lágrima
que baja lentamente
a fugarse con el viento que pasa.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 24 agosto/17

AL CARDÓN GUAJIRO (19)

AL CARDÓN GUAJIRO (19)

Dios mío, en tus manos este día, gratitud por este despertar, aunque sabemos que muchos morirán hoy, lo bueno es que nos das la gracia de no adivinar nuestro día, ¿será hoy?, no lo sabemos, pero que lo vivamos a plenitud.

Nos das la oportunidad de reparar el daño que hacemos a los demás y la esperanza del perdón y la felicidad, si pasamos la cumbre en donde el águila despierta con sus alas abiertas a la inmensidad...

Siempre llevamos una espina en el alma, pero tú la sacas dulcemente y a cambio nos regalas la flor, por eso el cardo está en el camino, para enseñarnos sobre la paciencia y la fuerza que da el sol a su corazón, ahí espera una flauta para cantar, ahí está el ánimo de la fruta y la semilla, en medio de la fuerza del vendaval y el azote del tiempo.

A los cardones guajiros que pasan hambre y sed, a los niños que mueren en el olvido, a los ríos que venden, a las quebradas y acequias, al silencio del ave, al árbol caído...

Que no pase el día sin que amemos lo que está a nuestro alrededor; caminar, advertir, contemplar y respetar a la naturaleza, ella es Dios en su esencia más pura.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 24 08 17

EN EL PLUMAJE (20)

EN EL PLUMAJE (20)

En el canto del ave
que cálida llega
y la romanza que se avecina
en medio del cuenco del totumo
y la siembra del maíz,
cultivo en la tierra
esperanzas rotas
que en el aireo baila
la flor del colibrí.

Es en el plumaje
que despierta al sol
de las garzas blancas y morenas
a donde voy.

Camino tierra sagrada
para bendecir al Dios
que alardea su luz y su color
entre  la paja seca del bohío
y el alma dulce del cantor.

Heme aquí
eres mi poema…
Este amanecer sombrío,
esa luna que se fue,
esta madre tierra
que guarda en mis ojos el ámbar
de las praderas y los bosques,
de las aguas y las guacharacas
que ruidosas pasan
entre el junco y la labranza
y el viento juguetón.

Raquel Rueda Bohórquez
25 087 17





martes, 22 de agosto de 2017

SUEÑO 210817 (21)

SUEÑO 210817 (21)

En medio de la película de Drácula me levanté y le anuncié a mi hijo que no volvería a ver películas de horror, no sirvo para eso, soy muy sensible, y ver tanta sangre arruinaría mi sueño; él estaba enojado, sabía que también le da miedo pero quería ver hasta el final, pero no volví atrás y luego pasé y estaba viendo muñequitos, así que decidí dormir, pero daba vueltas y vueltas, hasta que volví al computador a las 3am a revisar cómo andaba el personal en Facebook y la cuestión del blog que a muchos causa risa.

No recuerdo a qué hora inicié a caminar por unas calles muy oscuras y tenebrosas, me levantaba y resbalaba pero nadie me daba la mano, todos iban y venían, los veía con rostros felices, casi que diabólicos viendo que caía en desgracia ante sus ojos, pero sus vidas se florecían delante de mí mientras era pisoteada y sus risas parecían campanas necias a mi oído.

Hubo un matrimonio al que no fui invitada, ¡lógico, todas en casa estábamos tristes!, luego pensé: ¿quién dice que no hemos sido invitadas?, hay un banquete en donde estaremos rodeadas de gente que en verdad nos ama, aunque los lazos de sangre no sean convenientes, y la vi a ella, era una anciana a quien aprecio mucho, estaba llorando y cada vez que intentaba llegar a ella otra vez resbalaba, hasta que cambié de camino, olvidé a todas esas personas y agarré otro sendero, ahí no resbalé más y llegué hasta su casa abandonada, ¿por qué ahora vivirá así si ella mi querida vecina, vivía en una gran casa llena de lujos, pero siempre la veía triste?.  Ahora estaba desenredando algo y no podía, lloraba mucho, me conmoví demasiado y esta vez mi paso fue firme, eran dos canarios que estaban enredados por sus patitas y a punto se sangrar, ella halaba y halaba, los pajaritos no se podían soltar, entonces decidí ayudar y como por arte de magia las aves quedaron sueltas sin esfuerzo alguno de mi parte. Los llevó a la jaula y vi que los nidos no eran apropiados, soy criadora de canarios más por necedad que por arte, también quería aprisionar sus trinos y en esto me volví prisionera como ellos y así está ahora doña Magdalena.

¡Estos nidos no sirven!, el fique enreda sus patitas y cuando criaba aves, perdí una camada de alondras con su madre adentro, todos enredados y ella tratando de salvar a sus pichones murió en el intento, fue algo muy triste para mí porque no me percaté de nada hasta que sentí el olor a carne putrefacta, ¡no doña Magdalena!, así continuarán son las penas,  y ella asintió con una sonrisa, sequé sus lágrimas y nos dimos un fuerte abrazo, suficiente para borrar el pasado, pues su mirada tenía el resplandor de una madre que necesitaba más que nada en la vida, algo de afecto.

Le mostré los nidos que me había ideado con totumos y paja seca, con esto los nidos serían frescos y no habría peligro de que se enredaran. Subimos a una montaña muy alta, era un enmarañado de casas viejas con entradas en las mismas casas y salidas extrañas, en una de ellas conseguimos nidos, todos estaban como si las madres los acabaran de abandonar, pero los limpiamos y decididas iniciamos el recorrido que terminó en la cima de la montaña.

Un hombre nos abordó, tenía mala facha, no recuerdo bien su rostro porque enseguida inició a manosearme, se pegaba de mi cuerpo y sentía su falo con todo su paquete chileno tocando mi cuerpo, tenía rabia, ira, miedo, recordé viejas pesadillas y lo empujé, lo aparté de mí como se aparta a la familia que murmura y la gente que no aprecia su propia sangre, y en esto el tipo voló como un águila. Estábamos en la orilla de la montaña, y él cayó sobre muchas rocas, todo era rojo y corrimos por ese laberinto, no sentía remordimiento alguno, no quise hacerlo, jamás pensé que el tipo caería desde tal altura y pasamos por otro lugar, pero el murmullo de gentes estaba ahí, la policía llegó y nadie nos vio, me alejé del ruido, levanté el rostro y tomé de la mano a mi anciana amiga y nos alejamos con una carcajada de ese lugar, ¡lo merecía!, ¡ese hijueputa merecía morir!

Después de ahí había asesinado a otro hombre, que a esta hora del sueño por estar despierta, lo he olvidado, ¡menos mal!, parecía un tanto macabro que al momento de poder dormir las pesadillas regresaran, pero lo bueno es que había olvidado la parte más perversa, ahora estaba de nuevo con ella en su casa vieja, quería ducharme, su casa tenía el piso rojo de la tierra, muchos árboles adentro y una pieza cubierta tan solo por hojas de palma, el resto era un rincón para sus aves, y ese camino que conducía a otro laberinto en donde había agua muy transparente de lluvia que caía y llenaba un gran estanque. Fue la ducha más maravillosa, me sentí limpia y desperté, mi hijo lava su ropa, mañana se irá para Medellín a un acto cultural al que fue invitado con gastos pagos, algo así como tocar para una obra de arte, él llevará la tambora esta vez y las ganas de vivir que habita en flor en su mirada.

Había olvidado una parte del sueño, la otra se esfumó; pero sobre mi lecho vi tu rostro abatido esperando una caricia, ¿qué pasó?, ¿no te alcanzaron las noches puteando la vida, para que el amor cansado de vagar y esperar, abandonara la alcoba y te viera en sueños, con lo más azul que bastaba para llenar el cielo de estrellas? ¡Oh amor traicionero!, tus ojos llenaban mi vida y tus brazos fuertes eran la liana por donde los sueños más dulces esperaron, pero desperté y me di cuenta que jamás habías estado a mi lado, que la vida blanqueó mi cabello y me volvió anciana ante la mirada torpe de otros, y en esto regresé al camino viejo y me vi en mi propio espejo vagando entre las sombras que dispersaba el árbol sobre mi ventana.

Es bueno despertar, escuchar al chirrío cantando en mi árbol, ver a Gaby la gata blanca cerca de mis manos y a los perros todos a mi lado, son las miradas más dulces para continuar el día y dar gracias a Dios por todo lo que acontece, tal vez mi amiga se despide de mí, está anciana y enferma y hace rato no la veo, se fue de este lugar pero permanece en mi corazón.

Raquel Rueda Bohórquez

22 08 17