miércoles, 1 de junio de 2016

CIERTO DÍA (59)

CIERTO DÍA (59)

Cierto día no habló más;
No porque no lo deseara,
Es que a veces
El frío cala desde adentro
Y así se quedó.

No pudo cerrar los ojos,
Estaba sin aliento,
Pero los cerré en compañía de mi hermana
Quien por su velocidad,
Casi me deja sin la dicha
De saberme en el instante del vuelo,
Y sentirme, en el segundo
En que el río bajó hacia el mar.

Raquel Rueda Bohórquez
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NO IMPORTA (60)

NO IMPORTA/Karen (60)

No importa la distancia
De aquí hasta tus ojos negros,
Si la vida me regaló el amor
Que hizo crecer el vientre
Y alegrar mis días.

No importa que la gacela
Haya cambiado su cuerpo por un tambor
Y continúe la orquesta sonando
Y el sol besando…

No importa que muchas cosas
Hayan cambiado en mi vida,
Si todo ha sido mejor
Desde que asomaste
En medio de mis piernas,
Y te quedaste como una campana,
Haciendo sonar mi corazón.

No importaron mis sueños
Porque Él tenía para mí un regalo mayor.

Y ahora que estás en mis brazos,
Ahora que tomas de la miel de mis pechos
Y te creces a mi lado,
Lo he comprendido;

No importa todo lo demás,
Mientras a mi lado estés...

Raquel Rueda Bohórquez
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CIERRA LOS OJOS (61)

CIERRA LOS OJOS (61) (R)

Cierra los ojos;
Imagina que estás cerca de un arroyo
Tan manso cual arrullo de paloma.

¡Shhhh!, ¡escucha, hasta las plumas cantan!
No existes más que tú y yo en el universo.

Eres único,
Ni siquiera hay unos ojos como los tuyos,
Ni un rayito de cabello igual.

Extiende los brazos y abre las manos:

¡Ábrete al universo!...
Deja que te bese la lluvia,
Escucha el ruido de los grillos;
Siente el aroma del bosque,
Déjate querer del viento,
Acariciar del hálito de las flores.

Abre tu boca un tanto
Que te besaré ahora;
Sí, en este segundo
En que el universo confabula
Para que nos amemos.

En éste instante
En que las sonrisas fluyen,
Se persiguen las garzas,
Y se viste de hermosura el valle.

Raquel Rueda Bohórquez
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NUBE GRIS (62) (A)

NUBE GRIS (62) (A)

La vi con miedo,
Se paseaba sobre mi cabeza
Haciendo alarde de grandeza.

Se prendieron lámparas
Cual si una danza macabra
Fuera tocada en el cielo.

Desde ahí se disparó una flecha.
No sé al fin si entró o salió de la tierra;
Lo cierto es que se llovió luego.

Fueron chispitas pequeñas,
Diamantes pálidos.
Besos pasaron sobre el campo
Que también me bendijeron.

¡De la nube gris no sé nada!…

Fue una estación nada más,
Para que adivinara el sol de este día,
Y la grandeza del arco iris
Cruzando el Magdalena.

Raquel Rueda Bohórquez
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martes, 31 de mayo de 2016

HAS LLEGADO (1) (A)

HAS LLEGADO (1) (A)

En medio de mi causa fallida
He visto tu rostro.

En cada verso de ave,
En cada aroma de flor;
En cada gota de lluvia.

En medio de mi tristeza
Eres tú mi alegría;
La luz de un nuevo día
Y la cobija de mis noches
Que iluminas con destellos
De lámparas encendidas.

En medio de mi dolor
Te he hallado;
Caminas por mi corazón
Y te quedas prontamente
A mi lado.

En medio de mi agonía
Contigo hablo;
Eres el hálito primero
Que te halla luego
En el último suspiro.

En medio de todo
Ahí estás.

Eres el fuego que arde;
Eres la flama encendida
Que me permite ser en ti
Algo más que una oveja perdida.

Raquel Rueda Bohórquez
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ENTRE LOS DEDOS (2)

ENTRE LOS DEDOS (2)

Todo sucede si ha corrido tanta agua;
Pero si deja de correr
Es porque el manantial se ha secado
O han desviado su cauce.

Pero sea lo que fuere,
Cuando ha corrido tanta agua,
Hemos podido escuchar
Su fragor entre las rocas,
Y esos raros vaivenes
Con aros multicolores
Donde el sol hizo de las suyas
Y las hojas alcahuetearon amores.

Todo es así,
Agua entre los dedos
Que hace un mutis en el viento
Y al cielo regresa
Siendo bruma pasajera,

Nube de paso
Que nos llueve por fuera,
Sin importar el frío de adentro.

Raquel Rueda Bohórquez
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POR EL MAGDALENA (3)

POR EL MAGDALENA (3)

Jugaba el sol en el lomo de la montaña;
Resbalaba en las cascadas,
Besaba la gran palmera que jamás he visto,
Y en esto, abrigando una esperanza,
Se hallaba la gaviota.

Todo se confabuló
Para que fuera la tarde más hermosa
Aquí en medio de mis rosas,
Inventando un paisaje,
Soñando otra luna nueva bajo un ciprés,
Imaginando la huella de los ermitaños en los arenales,
Al paso de las arrieras con su carga nueva,
Y fue propicia la roca, el cóndor y el río…

Luego de ahora miré hacia atrás,
No hay demasiadas huellas de alegría
Pero sí un camino de espinas que anduve
Por donde se pasean las brumas
Que sin dolor tocan las espadas y sus filos
Para alejarse luego, y dejar en cada gajo una flor
Y en cada espino un mochuelo.

Raquel Rueda Bohórquez
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