AMOR (101)
Inicia a llover en Barranquilla.
¡Qué maravilla ante calores terribles!
¿Cómo me privo de hablar de amor?
Es la musa que me mueve hoy,
¿existe otra palabra mayor para un poeta?
El amor es la sinfonía maravillosa
que nos impulsa y llena de verdad.
No puedo esconder el rostro
pues mi día me impulsa
y la tarde me patea el trasero para hallarlo.
Es la música suave que escucho
mientras el sonido de la lluvia fresca
besa mi casa y la limpia de impurezas.
Asomo a la ventana y observo
caer gotas de rocío desde una flor.
Amor, amor, amor...
Enamorada vivo de ti,
aunque a veces esté triste y dolida.
Qué felicidad terminar un día
y estar aún aquí sin dormir
pensando en ti cariño mío:
¿quién me puede juzgar?
La lluvia ha cesado...
Tan sólo un instante y todo acabó,
silencio absoluto,la música y yo,
el ruido de un ventilador sobre mi mesa,
y mi pensamiento en ti.
Era otro el poema...
Terminé escribiendo otras notas,
sobre un pentagrama de colores de luna
y sobre unos labios que se duermen sin besar.
Mi amor querido... ¿en donde estás?
Deambulo nuevamente en el silencio,
tu búsqueda me consume,
más pensar en Él me anima y conforta,
sé que habrá un mañana para mí alentador.
Hay una nueva melodía por escuchar,
el canto de un lagarto sobre mi techo
recuerda que aún hay vida
que pulula en mis instantes,
que el corazón palpita con solo recordarte.
Aunque el relámpago alumbre mi ventana
y causen miedo sus terribles rayos,
pensaré que es tu respuesta
al inconfundible abanico que te envío,
arrogante amor que no me miras
y que desvías tu rostro hacia la mentira
sin ver que muero por ti.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 13/11
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