VOLARÉ (100)
Soy un águila, lo soñé...
Es la razón por la que no duermo,
decidí que no tengo miedo.
Me elevaré hasta tocar sus manos,
es el amor que llevo en ellas para repartir...
Observaré desde arriba al besar las estrellas
los empedrados que se aprisionan
bajo el verdor, y el iris que se pierde,
que suspira entre acantilados
y se integra con el agua cristalina
que cae en cascadas desde arriba,
se besa con las profundidades del silencio
más suspira alegremente... ¡es vida!,
la esencia que permite soñar.
¡Qué placidez observar desde aquí!
Es tal la grandeza de sus movimientos
más sus colores maravillosos
se funden con la blanca serpiente
que no detiene su fuerza y majestad,
baja por agrestes peñas,
se une a la bandada blanco espuma
en el albor de la vida...
¡Bullicio, alegría de niños cantores!
Así me siento hoy, me uniré a su bulla,
cantaré con ellas mientras no se asusten,
veré aquél hermoso lago desde arriba
con mis garras aferradas al amor.
Finalmente ante vuestras sonrisas,
les dejaré una tierna margarita que encontré
y continuaré mi vuelo de cometa errante.
Ya vislumbré el amor no estaba tan distante...
Desde aquí lo puedo observar tranquilamente,
mientras extiendo mis alas
y las dejo abandonadas
sobre la almohada de mi corazón.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 13/11
No hay comentarios:
Publicar un comentario