SUEÑOS (136)
Publicado pors en
abril 19, 2011 en 6:00pm
De nuevo
estoy aquí
sobre una
solitaria rama,
abrazado a
ti amor mío.
¿Quién
verá nuestra angustia?
Sólo me
quedas tú...
Hemos
perdido el asidero
donde felices
parecíamos,
y frondosas ramas
eran
nuestro único abrigo.
El
alimento desbordaba
entre verdes
gajos
con frutos jugosos
y flores
encantadoras...
Temblor
de labios
ojos tristes
frío intenso
¿quién
soy?
¿Eres inmortal para que me trates así?
Las
frondosas hojas eran mi vestido de invierno,
se fueron
por caudales que desbordaron al mar...
¿Quién me
escuchará?
¡Mi voz
es sólo un gemido!
La mirada parece estrella perdida
buscando su noche.
¿En qué
rama encontraremos sosiego?
Anuncio,
pues lo sé:
El dique
reventará de nuevo...
Grandes
ríos de sangre correrán
nadie detendrá su andar.
Solo
quien me anima puede,
pero está
cansado de tanta maldad,
también me siento así,
cual mariposa sin flor
cual mariposa sin flor
¡no sé a
dónde ir!
Caen
cántaros desde el cielo
rayos y
cometas lo surcan,
¡tengo
miedo! ...
Se los
dije, nadie escuchó,
nadie oró
ni pidió perdón por sus errores.
Correremos hasta el cerro más alto...
Llevaremos semillas olvidadas,
no llamaremos
al depredador
pues
acabará con nosotros.
Vendrán
muchos
cansados y
agotados de tanto trabajar,
poblarán
los cerros
y vivirán
a nuestro lado felices,
¿quién pide más?
Alguien
pasará cerca de nosotros,
trae un surco de libertad en sus brazos
olvida las murallas del pasado
y abre surcos sin dañar la montaña ni el árbol.
¡Qué
bello mi sueño! ...
Se acabará
el dinero
y el
poder vendrá del cielo,
llegarán frutos
abundantes con el mar
y sembraremos
nuevas tierras...
¿Alguien pidió caviar?
¿Sabes
amor mío
que me he
vuelto arrogante?
Desde
aquí los anhelos son grandes
sin
fronteras impuestas
sin ambición, sin impuestos.
La grandeza
y el poder quedarán sepultados
bajo los
ríos sembrados por sus manos,
y un
nuevo hombre renacerá
como el
fénix de un cuento pasado.
Sólo
reinarás tú...
Y la bondad
del corazón nuevamente
sobre la raza bendecida
hallará al fin del dolor,
su
anhelado edén perdido.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,
abril 19/11
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