ENTRE COMPADRES (135)
Publicado pors en
abril 20, 2011 en 2:00am
La
comadre acaba de morir, los compadres están muy afanados, el uno por la comae
pechugona y el otro por la difunta muerta tiesa, mujer del compadre...¡jajaja!
pasada a mejor vida, se lo dedico con mucho cariño a mi compae Yabel, un charro
Mexicano que está por ahí bromeando y este es un desquite.
¡Se ha
muerto mi comadreeee!
¡Ay por Dios,
quién lo
creería,
tan buena
y candorosa,
casi como
la virgen María!
¡Ay!
...-se oye un grito lastimero
que atravesó el mismo cielo:
¡Era tan
buena mi comadre,
semejaba el sol
sobre el estero!
Ayer
mismito la vi....
Sonreía muy
alegre,
tenía cuerpo
de sirena,
qué bien
lo conocí
en playas
de Cartagena.
¡Ay por Dios, compadre,
hoy si tengo
pena ajena!
¿Y qué
hará usted compadre?
¡Su mujer
sí estaba buena!
-El
compadre muy lloroso
lagrimeaba
y moqueaba...
¡Qué será
de mí por Dios!
¿Qué haré
para vivir sin ti
que eras mujer
tan plena?
-La mujer
del compadre,
o sea la
comadre,
con
traje negro muy brillante
en un
velorio así ataviada,
con la
jeta colorada y muy
bien entaconada,
acaba de hacer su entrada.
-El
compadre,
esposo de
la difunta
que moría
por la comadre:
¡Ay comadre!,
¿qué haré
sin su comadre?
Mientras la
abrazaba
derrengado
de dolor,
¡qué bien
sobaba en la espalda
y de a
poco iba bajando
hasta sus
gordas nalgas
ajustadas por el pantalón.
¡Mi
comadre! ...
-Decía el
otro compadre...
¡Comadrita!
¡Ay,
que ya me dio!
¡Me tomo
unos traguitos
para pasar
la pena,
mientras que
mi compadre
va con mi
mujer
a cuadrar
lo del entierro,
a Cartagena!
¡Ay comadre!
¡Yo si
tengo pena ajena!
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,
abril 20/11
No hay comentarios:
Publicar un comentario