domingo, 31 de julio de 2011

ZAPATOS ROJOS (95)

ZAPATOS ROJOS (95)



En aquélla mañana

brillaban en oscas manos conocidas.

¡Tómalos son tuyos!,  decía mientras sonreía.

Poco a poco me acerqué,

el corazón en temblorosas ansias

mis ojos de niña inquieta

pronto los quería tomar...


¡Eran tan bellos,  tan encantadores!

Como los de una reina de cuento de hadas

su brillo apocaba al miedo y al dolor.


Míralos son tu número,

te daré un dulce de coco si vienes pronto.

Los latidos del corazón se acrecentaron,

conocía sus ásperas manos,

esa voz, ¡una noche oscura recordé...!

¡Esos gemidos de lobo hambriento!

Recordaba el calor quemando tu cuello,

alguien toma una vieja navaja, es su lengua

que te amenaza con herir...


¡Qué bellos zapatos rojos!

No los pude alcanzar,

con rubor lo miré a los ojos

un brillo extraño, endemoniado...


¡Corre!, ¡corre!

¡Que tus pies vuelen,

que tus alas crezcan,

que tus suspiros lleguen

como llegan los besos y caricias

al calor de los brazos  de mamá!


¡Ven!... ¡no tengas miedo!

¡Son los zapatos rojos que deseas!

¡Son tu número, eres una tonta!

¡Ya llegaré en la noche a tu cama

y a la fuerza te los colocaré... !


¡Corre! , ¡corre!, /no se quién me lo decía...

¡No te dejes alcanzar, es sólo un viejo,

un zorro viejo y sucio, él ya no está

creo que enfermó de la cabeza,

se internó en un asilo en silencio

y en bolsa negra lo llevaron a enterrar!



SHEILA
Barranquilla, mayo 18/11

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