MI CONFESOR (161)
Publicado pors en
abril 4, 2011 en 10:00pm
Estoy en un jardín extraño para mí...
Pálidas
flores sin nada que contar,
se aferran a un amor ilusorio y fugaz.
Cual novia abandonada me entrego
y me
abrazo a mi soledad.
Siento la
brisa fresca entre mis pétalos,
que desean volar a tu encuentro
¡más no
puedo!,
es
imposible desarraigarme del huerto,
las
espinas torturan mientras trato de vencerlas,
es grande el desconsuelo y la angustia afana.
¡No te
espantes!
No
preguntes nada, sólo
escucha...
Huele un
poco mi perfume,
no es tan
exquisito como quieres,
pero es
la franca esencia de mi corazón
que te
envía un te quiero
y te dicta frases verdaderas
donde no
hay engaño ni mentira.
No me
dejes plantada,
soy una
sencilla flor de verano.
¿Alguien
además de mí
te lo dijo alguna vez?
Es el destino
quien te colocó en mi espejo.
¿A quién he de contar que me prendí de ti?
¿Que como
hiedra me detengo en tus brazos,
recorro
tu cuerpo con olor a canela fresca,
atrapo tu cuello, y en tu
boca guardo mi último aliento?
¿Quién te
envió al
rincón de mis poemas?
Hermoso
diamante en bruto
te castigo a escuchar.
Deberías
reír un momento conmigo
por cada tontería que invento
para estar contigo.
por cada tontería que invento
para estar contigo.
Sembrada
entre verdes hojas
he
visto miradas oscas, apuradas
y pregunto: ¿con
quién será?
Un buen
castigo has recibido,
¿ves que
también duele el olvido?
¿que la
traición tiene olor,
color
y sabor a muerto fresco?
Qué bien
sentir el dolor ajeno
y que
nuestro efímero ardor
no se
pierda entre la bruma de los días
y la
añoranza del ayer.
Falsas
promesas quedaron
entre la
cizaña del camino.
Hipócrita
amor basado en el dinero,
billeteras
de colores que brindan amores,
pero
desnudan y entristecen a un alma buena.
Quedarán tus lágrimas guardadas en letras
que esconderé en el rincón de las delicias
y los sueños rotos.
que esconderé en el rincón de las delicias
y los sueños rotos.
¡Qué importa!
Develé mis cortinas de humo.
Mañana
caeré torpemente en mi camino,
¿alguien
más me podrá pisotear?
Abonaré
senderos con lágrimas,
perfumaré sin molestar a nadie,
y para lo
que nací: flor perenne,
flor
sencilla sin color:
si te
yergues hoy,
¡que sea en brazos de mi confesor!
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,
4 abril/11
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