ENTRE LOS CEREZOS (168)
Publicado pors en marzo 27, 2011 en 2:00p
Balbucea el viejo con su boca muy abierta…
Su pañal de bebé gigante
Quemando sus doloridas pieles,
Esencias de alcoba, entre el orín y el abandono
Un café a medias...
Sostenido por temblorosas manos
Movidas por impulsos sobrehumanos,
Esperan entre sus gemidos eternos
Con el aliento perdido,
Como pétalos mecidos por la brisa...
Como deshoje tierno de flores marchitas,
Que caen perdidas sobre cristalinas aguas
Que se mueven, suavemente...
Hasta perderse con su propio impulso
Entre la espuma suave,
Y la vertiente lastimera de su fuente...
La enfermera llega...
Como pequeña abeja en busca de sus flores
Con sus prodigiosas manos en caricias entregada,
Toma la pesada carga de la anciana casi ciega,
Quien se impulsa,
Con el suave mecedor de sus envejecidas piernas,
Y se levanta...como niño dando sus primeros pasos,
Sobrecogida se lanza sobre ella,
¡Sollozando entre sus brazos!
Alguien desconocido tomó su pesado yugo...
El prodigio del azar
La llevó hasta su humilde estancia.
La anciana al fin
Levantó su muerta voz,
¡Lloró en el silencio de su propio deshoje perfumado!...
Balbuceo de boca con un leve temblor,
Que sacudía frenéticamente sus arrugados labios…
Hoy el viejo pronuncia otro nombre,
Un brillo nuevo en sus ojos
Y una gota gris sobre su mejilla...
¡Ella está cansada!
Se impulsa con torpeza de niño enclenque:
¡Está dando nuevos pasitos!...,
Se recuesta sobre el diván,
Reza a medias unas oraciones,
Suspira...
Y plácidamente, duerme…
Empieza un nuevo turno para ella
Con sus cargas eventuales,
Su mirada la vislumbro como un amanecer
Sus pasos más aligerados
Salida más temprano,
Sus llegadas a casa
Un poco más del horario establecido...
Me dice que cuando llega
Otros brillos la enternecen,
Recoge con amor empapados pañales de bebé gigante
Suspira cuando es la hora del retorno...
¡Ya es tarde! ...¡debo irme!...
¡Mañana regresaré un poco más temprano!,
Nos espera un pequeño paseo en tu metálica silla
Veremos un nuevo deshoje de cerezos…
Un abrazo cálido...
Un beso al empezar la tarde...
Un: "te quiero"... Y la tan angustiosa frase:
¡No te vayas!
Aún es temprano... ¡espera...!
Acaricia de nuevo sus tullidas piernas...
Coloca una fresca y perfumada almohada;
Estampa otro beso en su mejilla,
Desgrana perlas pálidas
Que brotan silenciosas de sus embellecidos ojos,
Abraza a la anciana,
Y con dulces frases
Le asegura que mañana estará ahí
Mientras sin fatiga mostrada
Y entre sollozos y frescas sonrisas,
¡Adorna su frente con un celestial beso!
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Marzo 27/11.
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