DORA
ISABEL SANTAMARÍA (191)
Publicado pors en
enero 17, 2011 en 5:30pm
Alguien
me pidió un poema,
no sé
cómo empezar...
Dejaré
que fluyan las palabras,
danzaremos
cual grullas en envejecidos momentos,
permitiré
que se desarrollen en mi mente,
dejaré
que regresen golondrinas a sus nidos
para que
ella no tenga que llorar...
Estaremos
de paseo en bicicleta
con un
primo del ayer y su amor desvanecido,
entre los
momentos de la vida que se fueron,
y
quedaron como un papel viejo y amarillento
oculto en
algún cofrecito de danzantes, sin saber por qué,
o tratando
de volar, no recuerdo si mi maestra eras tú,
más bien
Josefa... o Memo,
con las
salsas llenas de amores que se fueron,
y
cantares donde había poesía que nos enloquecía de alegría y amor,
tras
hermosos sones y alegres cantares,
que dejaron en el aire sus perfumes,
que dejaron en el aire sus perfumes,
recordados
en cada diciembre.
Recuerdos
alegres y felices, también de grandes dolores,
tristes
pesares que empañaron momentos gratos del existir,
hermosas
materas que brindaban esperanzas,
con
palomas voladoras que llegaban, y otras que marchaban,
y nos
dejaron tristes sin su retorno.
Vinieron
los duelos, despedidas tristes
entre el
camuflaje de pesados barcos
tú lo
sabes... ¡yo también!...
Lastimeros
llantos que se ahogaban en el alma de una madre
gritos de
horror, ¡me duele prima!,
pero me
pediste un poema...
Viajes
que terminaron en desdicha...
La sangre
corrió, fue río revuelto,
el
malvado asomó sus oscuras garras
descargando
su maldad sobre seres inocentes,
donde
tuviste que vivir de niña
ésta
horrenda pesadilla
al lado
de Josefa y Nelly.
¿Cómo
puedo hacerte un poema
olvidando
un pasado
que
regresa?
Tristes
visitas con noticias negras,
llantos
que nos hacen perder la conciencia,
llega
la amarga soledad y la aceptación,
viene el
duelo, el dolor junto al olvido
así ha de
ser, estarán ahí en nuestro corazón,
pero hoy
están con Dios sin tanto dolor.
Recuerdos
de niña, de joven
que
marcaron con grandes cicatrices,
tal vez
por esto me creo poeta
y me lo
dices como si fuera cierto
quizás
eres tú mi musa, desde esas horas
que nos
pone a imaginar la vida con tantas estrellas,
cuando la
verdad, ¡éstas
son muy negras!...
Ahora te
diviso ahí
con el
corazón en la mano,
con la
esperanza de un mañana mejor,
te veo
con llanto en los ojos,¡desahógate!,
después
de un rato, aunque te parezca demasiado largo
vendrá la
calma que viene de Dios.
Vendrán
cosas buenas para ti,
grandes
alegrías sobre tu jardín florido,
donde
fuiste madre casi al atardecer de tus días
y
amamantaste a tu nieta junto a tu cría...
Tendrás
abrazos miles, y permitirás contenta
que tus
mascotas se recuesten sobre tu regazo,
con
sonrisas alegres, apacibles y tiernas
abrazada
junto a tus retoños y nietos
en tanto pasa
el huracán duro del tiempo.
Me dicen
que puedo adivinar cosas
creo que
te llegarán con mi poema las más hermosas rosas,
que darán a tu vida un nuevo impulso,
pues
serán motivadoras,
se
llenará el cielo con danza de grullas
y
seguiremos de muy buenas primas y amigas
por éste
camino incierto que una vez nos regala flores
otras...
¡enormes espinas!
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,
enero 17/11
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