sábado, 30 de julio de 2011

CUENTO PERRO (152)


CUENTO PERRO (152)
Publicado pors en abril 11, 2011 en 10:30pm

Mi hija Marly con Sarita.

Hoy es uno de esos días en que finalmente se dice: ¡qué día tan perro! ...¡qué hifue.... perro!, me desahogué, tengo mucho enojo y tristeza, lo cierto, es que  ¡hoy me ganaría $400.000 pesos en 1 minuto!,  esto era maravilloso, tenía un día pésimo, necesitaba urgente el dinero, éste dinero, casi un mes de sueldo de un empleado común y corriente, que tiene que vivir con el mínimo en nuestro país, era venido del cielo.
Ya todos saben que vendo mascotas, que ayudo con los gastos del hogar de ésta manera, pues mis ocupaciones me tienen sometida a éste recinto de 4 paredes, pero ya con los perritos es otro cuento, pues ellos me sirven de compañía, a la vez que puedo ayudarme un poco, aunque  es más el trabajo que lo que puedo recibir de compensación en dinero; ésta la recibo en amor y éste no tiene precio para mí.
La idea de criar cachorros vino hace 10 años, cuando se me cerraron las puertas para trabajar, bien que me desempeñaba como secretaria, llevando cuentas y mostrando números  claros y progresando, pero no viene al caso hablar de esto, seguiré con mis perros...  vino el cliente... ¡era urgente!  éstos negocios toca cogerlos calientes sino se nos van.  Llamé a un gran amigo que generalmente le envío los clientes cuando yo no tengo nada, pero ésta vez tenía el cliente, el contacto y además estaba muy necesitada de dinero... ¡uffff! qué felicidad por Dios!  ¡venido del cielo!... 15 minutos dijo... en 15 minutos estoy en su casa,  ya venía mi cliente con el perrito y la ambición... ¡jajajaja! el dinero bien trabajado y sufrido venía a mis manos, pero nunca llegó, se desvió a la puerta de la persona a quien le iba a ayudar a vender el cachorro y que había venido unos días antes a decirme que por favor le colaborara, y así, sin pena ni dolor, me robó el cliente y la comisión.
Llamó a las 4 horas cuando ya tenía la película armada en mi cabeza;  llamé al intermediario y hablaba tatareto, comprendí de inmediato lo sucedido,  esteeee,  noooo... pues... la señora si vino... pero si... claro creo que se fue para otro lado... ¡noooo! ¡no señora aquí no compró nada! Me dice mi amigo: ¡hola Raque!  ¿aún necesitas el perrito?... yo le dije: ¡qué crees pedazo de mono!, acaso no hizo la venta usted?,  no podía responder  nada, mientras él balbuceaba... pero esteee...  que te digo Raque... lo que pasa es que tú sabes... lo de uno es de uno... así pasa... los negocios tú sabes... y yo le decía: sí... claro...,  ummmm.... ok.... yes.... mmmm... sí... bien...  chao...   
¡Lo llamé tantas veces!, me gasté el dinero en llamadas pero él nunca me respondió, había hecho la venta a mi espalda,y sólo me utilizó, ¡sentí tanta ira!, ¡Dios perdón!, soy de carne y hueso igual al resto de bípedos que andan por ahí, pero lo que más me dolió no fue tanto el dinero sino perder un amigo, estaba convencida de que lo era, reafirmé una vez más que me quedo con mis perros,  son leales, amorosos, te aman sin condiciones, te entregan su vida a cambio de nada, ¿qué más quiero?, ellos realmente valen la pena, a ese tipo ya lo eliminé de mi vida, no quiero tratar gente así con doblez que sólo te utilizan y se aprovechan de tu nobleza.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, abril 11/11.

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