CON UN BOLERO (68)
Danzar por la luz del día,
por la desnudez de tu mirada brillante,
con los pétalos iniciando a caer dulcemente
al ritmo cálido del bolero
con las manos juntas
untadas del color de tu piel.
El placer era infinito,
ha llorado la cigarra
que ardorosa suspiraba a mi oído,
y la mariposa que absorbía todas las esencias
de perfumadas flores bañadas de rocío
que bajaban del cielo sin rubor ni pena,
y fueron cántaro que llenó el gris cemento
de ríos que cantaban elegías.
El traje caía presuroso,
entre dulces sueños se nos va la vida
danzando cual llamas encendidas
al paso del viento.
El girasol levantó el rostro,
enviaba suspiros con el huracán,
con la mañana que se volvió poema
y llegó hasta el rincón de los deseos
para demostrarte una vez más,
que nací para el amor.
SHEILA
Barranquilla, junio 25/11
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