viernes, 14 de noviembre de 2014

AL CAER DE LA NIEVE



EL CAER DE LA NIEVE
Como un preludio, un pentagrama dibujado en las estrellas
Y el sol entre mantos blancos marcando caminos,
Para caer, en medio de una llovizna fría y pálida.

Amor, amor... ¿qué es esto tan bello?
Vas y vienes por mis pensamientos,
Te adueñas del paisaje, de las hojas,
Eres parte de la campiña y soy estación contigo,
Dibujamos estrellitas de mar en los silencios
Y el cielo se encarga de las blancas, 
En tanto las negras arropan la noche 
De mágicos sonidos.

Y al caer de la nieve la recuerdo a ella también
Su cabellera brillante, sus ojos en la cumbre
Cuando el sol vino por ella, y solitaria me quedé.

¿Qué te afana hija mía?
Vive la intensidad del día, y abrígate en la noche
Déjate besar de la música que te eleva y transporta
Y verás que aunque parezca que no esté
Entre mis brazos navegarás, 
Cual hamaca sostenida por lo invisible
Con la retina puesta en tus sueños
Y los míos, en el Señor.

No impacientes, después del invierno
Habrá primavera o verano
Lo importante es que seas feliz el segundo
Mientras en un lago azul de tapices dorados
Una vez más nos encontramos
Cuando ´El se acerque a tu ventana
Y estés lista, para recibirlo.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, noviembre 14/14

¡LLEGA LA NIEVE!



¡LLEGA LA NIEVE!
Qué bello trayecto, de estación en estación, ahora lo blanco y lo frío, nos recuerdan que nunca moriremos, que como la lluvia seremos palomas blancas cualquier día, sobre la montaña o el tranvía, y que siempre alguien nos verá con amor, cuando el sol con su tibieza nos convierta en lago o en riachuelo, corriendo feliz por rocosas laderas, cual cabrito por la montaña... 
Vimos el árbol mudando sus hojas, casi que las sentimos danzar, escuchamos sus lamentos silenciosos, ¿quién por ellas orará?, el tronco calla y espera, un edredón de seda le cubrirá pronto, y en medio del bullicio de las aves que se alejan... en un mañana, muchas regresarán,otras habrán cumplido su destino sobre cualquier roca o camino. 
Estuvo el verano, lo vimos también, él maduró sus flores y sus frutos, tenía la voluntad de secar los ríos y lagos, pero no lo hizo, pasó, y el lago interior brotó por las pupilas, nos desnudamos para apresar lo que se había ido y añorábamos cuando ya no estaba, pero siempre una esperanza nos mantiene despiertos, otra estación, de una en una, como la promesa del arco iris cuando llega la lluvia, y el vencejo anidando en la más alta cueva, para que el hombre no alcance sus nidos, pero ellos se dan sus mañas, saben como buscar la miel escondida y las esmeraldas, al partir en dos la montaña y el llegar a Dios, si lo quisiera. 
¿Cuál es la más bella estación?, cada una trae su misterio, es la vida nuestra mostrada por la madre tierra; nos alecciona, nos reprende, y nos regala un premio al nacer de la primavera y al llegar de las lluvias.
¡Bendita nieve!, eres tú la corona de los sabios, en tu estación todos se juntan y se abrigan, se detienen a ver la gaviota luchar contra las tempestades y las fuertes olas, es aquí en donde nos miramos a los ojos, encendemos cirios a los muertos, y nos sentimos vivos al abrigo de una sombra, cobijada por blancos cabellos que incansables caerán sobre nuestras vidas.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, noviembre 14/14